jueves, 4 de abril de 2013

Untitled.

Sé que está detrás de mí. Sé que me sigue a todas partes, vaya donde vaya. Puedo verlo a lo lejos, camuflado entre la multitud. Y parece no descansar nunca, por más que trato de escapar nunca consigo huir de él.

Es camaleónico y a veces me cuesta divisarlo, pero cuando lo localizo se hace presente y ya es imposible ignorarlo. Lo he visto disfrazado de muchas maneras: una mala mirada, un mal gesto, un adiós forzado. Y a pesar de sus distintas formas el dolor siempre es el mismo.

Cada vez es más y más grande, como si el tiempo que trato de esquivarlo lo alimentara y lo hiciese más fuerte. Soy la culpable de haber formado una montaña de granito a partir de granos de arena, hechos aislados “sin importancia” que ahora condicionan el presente.

Ya está de nuevo aquí. Noto su aliento en mi nuca. Escucho su respiración forzada y huelo su odio. Pero ya me he cansado de huir y dar la espalda a quien nunca podré dar esquinazo. Hoy estoy preparada para enfrentarle y derrotarle.

Prepárate a postrarte ante mí pidiendo clemencia. Prepárate para morir. Vas a salir de mi vida y no vas a volver jamás. Voy a impedir que tú, culpabilidad, vuelvas a ganarte un grado de importancia que nunca has merecido.

La batalla no ha hecho más que empezar.